Cómo nació Inquadratura: un salto de fe que cambió mi vida

Muchas veces me han preguntado cómo nació Inquadratura, y cada vez que cuento la historia me doy cuenta de algo fundamental: toda gran historia comienza con un salto de fe. No siempre es fácil tomar riesgos, y los primeros pasos suelen ser los más complicados. Los cambios nos sacuden, nos empujan fuera de nuestra zona de confort y nos enfrentan con nuestras propias dudas.

Pude haber optado por quedarme en un trabajo estable, ese típico horario de 9 a 6, lidiando con el tráfico interminable de esta ciudad. Pero había una voz dentro de mí, una que no me dejaba en paz. Me retaba a dar el paso, a perseguir algo más grande, algo que realmente me apasionara. Esa voz me llevó a elegir un camino incierto, pero lleno de posibilidades.

Como toda aventura, este viaje estuvo lleno de retos. Hubo momentos en los que dudé, en los que me pregunté si realmente había tomado la decisión correcta. Pero también conocí personas extraordinarias que marcaron mi camino, me inspiraron y me impulsaron a reinventarme. Poco a poco fui moldeando lo que quería de esta profesión, entendiendo que la fotografía no es solo técnica, sino una forma de conectar con las personas y contar sus historias de una manera única.

Me encontré con un mercado tan amplio como cambiante, uno que exige adaptarse, aprender y evolucionar constantemente. Hoy puedo decir que quienes seguimos aquí después de tanto tiempo lo hacemos porque para nosotros esto es más que un trabajo: es una pasión, una manera de vivir y expresarnos.

Ahora, después de tantos años, de tantas parejas que han confiado en mí, de tantas amistades y colaboradores que han enriquecido este proyecto, me siento seguro de algo: la fotografía, y en especial la de bodas, es mi verdadera pasión. No puedo estar más agradecido con cada pareja que ha compartido conmigo sus momentos más importantes, permitiéndome capturar sus emociones, sus miradas, sus risas y hasta sus lágrimas.

Para mí, la mayor satisfacción no está en el momento en que tomo la foto, sino en lo que sucede después: cuando las parejas, con el paso del tiempo, vuelven a ver sus imágenes y reviven esos instantes. La alegría con la que reviven su boda es lo que me confirma que estoy en el lugar correcto, haciendo lo que amo.

Inquadratura nació de un salto de fe, pero creció gracias a la confianza, el amor y las historias que cada pareja me ha compartido. Y por eso, no puedo más que decir: gracias.